Han pasado once años desde que el cielo se tornó ceniza y el silencio fue quebrado por la fuerza de la tierra. Aquel 25 de marzo de 2015, el río no solo trajo lodo; trajo una herida profunda que hoy, bajo el sol calmo de nuestra costa, recordamos con la dignidad de quien ha sabido florecer entre las grietas.
El corazón de nuestra reunión late junto al de ustedes: las familias y amigos que cargan en su mirada el recuerdo vivo de quienes el agua se llevó, pero que el olvido jamás podrá alcanzar.
A las familias que perdieron a sus seres queridos: Queremos decirles que su dolor es el nuestro y su fortaleza nuestra inspiración. Hoy, más que nunca, estamos unidos en un solo abrazo. No están solos en su luto ni en su recuerdo; Chañaral entero camina a su lado, custodiando la memoria de los que ya no están como el tesoro más sagrado de nuestra historia.
Nuestra identidad se forjó en la templanza. Somos el pueblo que limpió el barro con las manos y reconstruye la esperanza con el alma. La presencia de cada institución y de cada vecino hoy es el testimonio de que la unión es nuestro muro más firme.
Chañaral debe salir adelante, y lo hará con la fuerza de su gente. Porque somos más fuertes que cualquier corriente, y porque el mejor homenaje que podemos rendir a quienes partieron es construir un futuro de bienestar, seguridad y progreso para esta tierra que tanto amamos.
En memoria de los ausentes, por la paz de sus familias y por el renacer imparable de nuestro Chañaral



